Iconic: Bill Cunningham.

Si me preguntan, sí, yo soy de esas personas que lloran la muerte de famosos e incluso de personas que nunca conocí, quizás de forma ridícula -y no me da pena admitirlo- (como el Titanic o cualquier tragedia que involucre perdidas humanas). Lloré cuando Amy Winehouse murió, lloré cuando Robin Williams murió y lloré cuando Bill Cunningham murió.

Pero así es la vida, supongo. Uno tiene que aceptar que las personas, por más queridas que sean tienen que irse. Todo ese talento… Jamás nadie, nunca va poder igualarlo mucho menos reemplazarlo y solo podemos conformarnos con conmemorarlo y apreciar lo que fue y por eso escribo este post, con algunas de las cosas que, quizás, no sabías de Bill Cunningham.

Además de trabajar 40 años en el New York Times, también trabajo para el periódico Women’s Wear Daily, ayudó a fundar la revista Details y se inició como fotógrafo en The Daily News y el The Chicago Tribune. Escribía artículos sobre moda y tenía una perspectiva limpia, critica y centrada acerca de los diseñadores -por lo que tuvo problemas en el WWD y tuvo que salir posteriormente- de modo que no tenía miedo a encarar a grandes diseñadores acusándolos de plagio.

“No es trabajo, es placer. Por eso me siento tan culpable. Todo el mundo está trabajando mientras yo me lo estoy pasando fenomenal”

Adoraba la extravagancia. No es desconocido que amaba su trabajo, ser periodista de moda (uno de los primeros) y que amaba la moda; era una de las personas que buscaba lo extraordinario en la vida cotidiana, no buscaba a gente bien vestida sino a personas que supieran decir quienes eran sin habla, como Iris Apfel. Su búsqueda por una estética diferente lo impulsó a moverse por ambientes menos tradicionales y era común verle participando en la escena queer, usando la fotografía como nota de las noches más excéntricas de la ciudad.

 Embed from Getty Images

Anna Wintour llegó a decir: “todo el mundo se viste para Bill”, y este era el único fotógrafo por el cual Anna detenía su día para posar.

Era una persona bastante humilde, solía vivir en un departamento pequeño de una habitación y baño compartido, rodeado de archiveros con sus fotografías. Viajaba en su bicicleta por todo Nueva York, desayunaba todos los días un hotdog con huevos acompañados de un café y su uniforme, de todos los días, eran un par de pantalones color cackie, un rompe-vientos de mezclilla y una cámara análoga.

A pesar de que todo mundo reconocía su enorme talento, no le gustaba estar en el foco de todoses perder mi libertad“, cosa que no estaba dispuesto a dar, la idea del dinero o la fama no le encantaban; por lo que la publicidad que le trajo Bill Cunningham, New York solo le hizo sentirse invadido, además de que, ni siquiera, vio su propio documental.

Es un ejemplo de que siempre debes de buscar lo que te haga feliz, porque no importa sí el dinero sobra cuando no eres feliz. Bill buscó lo que le hacía feliz: la moda; incluso cuando tuvo que irse de casa y enfrentar a su familia, el destino le fue dando lo demás cuando encontró lo que le hacía feliz. Sin embargo nunca se vendió, solía decir: “Una vez que le perteneces a la gente, pueden decirte qué hacer. Así que no dejes que lo hagan”.

Y yo creo que la cualidad que más admiro de el: es su amor, incondicional por su trabajo. Incluso cuando Bergdorf Goodman le celebró una fiesta en su honor, el pasó toda la noche fotografiando a los invitados.

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